Botox

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La toxina botulínica es un paralizante de la musculatura, que se comenzó a utilizar hace algunos años en pacientes con enfermedades neurológicas, para evitar la contracción involuntaria de un músculo. Al mismo tiempo se descubrió que el bótox podía tener otras aplicaciones, pues estas personas mejoraban estéticamente y se les marcaban menos las “patas de gallo”.

Se inyecta especialmente en la región del entrecejo, en los músculos de la frente, perioculares y, en forma experimental, en la musculatura del labio superior y en algunos músculos del cuello. Su efecto es reversible y dura entre 4 y 6 meses.

Para quiénes?

En general no hay ninguna contraindicación y se pueden aplicar a cualquier persona. Desde un paciente joven con un surco muy marcado que quiere corregir o que ha quedado con una cicatriz hundida, hasta una persona mayor que tenga muchas arrugas. En los mayores puede ser complementario a una cirugía de rostro.

Cómo se aplica?

Se trata de procedimientos ambulatorios que se realizan sin anestesia y sólo con hielo local para insensibilizar la zona. No son dolorosos y son bien tolerados. Se inyectan con agujas estériles muy finas y la persona puede retomar sus actividades a las pocas horas.

El efecto del bótox se ve a los 10 ó 15 días y el del ácido hialurónico, en forma inmediata. La única recomendación es que, cuando se aplica bótox, la paciente no debe acostarse durante las próximas cuatro horas, para evitar que esta sustancia migre hacia otros músculos y dé un efecto no deseado.

Cuántas veces se puede repetir?

Lo habitual es que se coloque dos veces al año y se puede repetir todas las veces que el paciente quiera.

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